Pluma de Quetzal

septiembre 5, 2010

Germán Dehesa, también se fue

Filed under: Comunidad y Cultura,Opiniòn — Zorro Estepario @ 1:05 am
  • Sus cenizas serán esparcidas en el río Tlacotalpan

  • “Leía en la infancia, febrilmente, a Los tres mosqueteros, porque en mis delirios imaginativos pensaba que podría haber sido uno de ellos. Era para mí un gran espejo”.

Germán Dehesa; columnista, escritor, actor y locutor (1 de julio de 1944 - 2 de septiembre de 2010)

Por Ricardo Rodríguez

Adiós a otro grande de las letras mexicanas, Germán Dehesa. Tres meses atrás se despidió de dos colegas y amigos: el portugués José Saramago y Carlos Monsiváis.

Ayer, Dehesa recibió sus últimos honores de cuerpo presente en una misa en la ciudad de México y homenaje en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Palacio de Bellas Artes. También ayer fue cremado, tal cual dictó en su última petición, para que sus cenizas sean esparcidas en el río Tlacotalpan, pues su caudal fue uno de sus lugares favoritos, de los añorados. “Será el río, porque siempre se consideró veracruzano, a pesar de haber nacido en la ciudad de México, en el barrio de Tacubaya. El río era el lugar que le gustaba y fue lo que nos pidió”, señaló el hijo del intelectual, Ángel Dehesa Landeros. Esto será cuando baje la corriente del río, con música de jarana.

El columnista, escritor, actor y locutor falleció el jueves en la ciudad de México a los 66 años de edad (nació el 1 de julio de 1944), tras una larga enfermedad. Él mismo reveló la semana pasada en una de sus columnas periodísticas (La gaceta del ángel) que padecía seriamente de cáncer en el hígado, y que seguiría escribiendo mientras pudiera.

“Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios, imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permitirá colarme a la vida, que es adonde me gusta estar”.

Lamentablemente no fue mucho lo que pudo hacer desde entonces, excepto concluir en su casa, rodeado de su familia y amigos, su fructífera y renombrada vida.

Su lenguaje coloquial y sencillo fue característico en su labor comunicativa, siempre con cierto grado de comedia natural, que le permitía analizar y describir con una óptica distinta la actualidad del país y latinoamericana, incluso la deportiva, ya que es uno de los más renombrados y leales seguidores de Los Pumas de la UNAM. Su pasión por el futbol siempre la desarrolló en los espacios literarios periodísticos, radiofónicos o televisivos donde apareció, con su peculiar ironía y crítica. Pero siempre apostando y defendiendo los colores azul y oro.

Germán Dehesa estudió Ingeniería Química y Letras Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México, institución en la que trabajó después como profesor y catedrático por más de 25 años.

Su voz y su rostro estuvieron presentes en la radio y la televisión mexicanos, pero en la ciudad de México era más conocido y querido por su actividad como promotor cultural.

El día 11 del mes pasado, recibió su último reconocimiento al ser condecorado con la Medalla Ciudadano Distinguido de la ciudad de México.

También destaca que en 8 de mayo de 2008 se le otorgó el premio de periodismo “Don Quijote”, que recibió de manos del rey de España Juan Carlos I, respondiendo la declaración del jurado que afirmó trabajar “una síntesis brillante entre el idioma español y el habla popular mexicana, en una combinación imaginativa de las palabras que demuestra la plasticidad, riqueza y vitalidad de la lengua de Cervantes”.

Dehesa escribió varios libros, entre ellos: Fallaste corazón, Los PRIsidentes, ¿Cómo nos arreglamos?, Prontuario de la corrupción de México, La Familia (y otras demoliciones) y Adiós a las trampas.

Apasionado a la lectura desde su infancia, Dehesa afirmaba que leer era mirar a través de una ventana y encontrar cómo mejorar a uno mismo y el entorno: “Hay lectores que mueren en esta etapa narcisista, de ‘espejito, espejito, dime que soy bello, dime que soy valiente o el más malo de toda la región’. Pero debería haber siempre un momento en el que descubres que no hay tal, que más que un espejo, el libro es una ventana. En el momento en que la ventana te es revelada, la lectura se vuelve absolutamente imprescindible. Porque desde ahí tienes el mejor mirador hacia el mundo.

Aprendes a leer, para leer mejor a tu pareja, para leer mejor a tus amigos, para entender mejor a tu país. Para ubicarte de mejor manera en el mundo, hasta donde eso es posible. Tomar conciencia del misterio, no resolverlo, pero por lo menos, adivinar las orillas del misterio o, como proponía Sor Juana, ‘rotular el silencio’. Esa es nuestra tarea”.

Admiró a la citada Juana Inés de Asbaje y Ramírez, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Fray Luis de León, Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, San Juan de la Cruz, Jaime Sabines y Juan Ramón Jiménez. A una de sus hijas la llamó Juana Inés.

Leer, decía, es la forma de tener una mejor vida: “El mexicano siempre está sentado, a ver qué le trae la vida. Y así nos ha ido. Creo que lo que tenemos que hacer es salirle al paso a la vida, no esperar que llegue, sino encontrarla, agarrarla de buenas y con un libro en la mano, porque el libro te va a permitir descifrarla mejor”.

Sus líneas continuamente dibujaban su infancia y los aprietos económicos de su familia y el mundo de las mujeres, a quienes se refería como “las fundadoras, las sabias, las brujas, depositarias de todo lo bueno que puede existir sobre este mundo”.

En el último párrafo de su última columna, el maestro Dehesa mostraba su ánimo, su esperanza: “Voy terminando. Este artículo y sólo este artículo. Yo tengo que guardar reposo por algunos días, pero muy pronto volveré a vestir mi uniforme azul y oro, y a sembrar el pánico por todas las canchas de la República. Ahí me los encontraré. Mañana nos vemos. ¿Entendido?”.

Entendido.

Descanse su pluma, maestro Germán Dehesa.

Anuncios

septiembre 4, 2010

Razones para festejar a México; Carta de Alfredo Harp Helú

Filed under: Comunidad y Cultura,México — Zorro Estepario @ 1:06 am

El periodista Ciro Gomez Leyva compartio una carta escrita por el empresario Alfredo Harp Helú, misma que quiero compartir yo con ustedes, pues en verdad comparto esta opinión, sé que muchos lo tacharan de hipócrita, sin embargo, dejemos de lado lo que él haga o deje de hacer y concentremonos en la invitación y lo que nosotros hacemos y podemos hacer, aqui les dejo la carta:

Razones para festejar a México

Alfredo Harp Helú

Septiembre 2010

Los mexicanos tenemos miles de razones para festejar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. Sinceramente, no se trata de lanzar fuegos pirotécnicos al aire en una noche estrellada o lluviosa, sino participar activamente en la transformación del país que todos deseamos.

Los mexicanos tenemos memoria, aprendemos de nuestros errores y, aunque volvamos a repetirlos, seguimos aprendiendo. Sí, es verdad, hay cosas del país que duelen y producen una tristeza profunda, pero recordemos que México ha vivido momentos duros y difíciles y ha logrado darle la vuelta a la tortilla. ¿Qué no podría darle otro giro una vez más?… Pero ese giro no se da por sí mismo, requiere de mexicanos dispuestos y comprometidos a voltear la masa del comal.

Los motivos de celebración pueden ser infinitamente más numerosos a los que expongo y es posible que una gran mayoría esté de acuerdo conmigo y hasta los complementen. Mirar hacia el futuro con pasos firmes es posible con la participación de todos los mexicanos. Si no, nos limitaremos a juzgar y a vivir la incertidumbre.

México es un país libre, con historia, es también nuestro hogar y el de nuestras familias y amigos. No hay como llegar a casa, sentir el olor a comida recién hecha y que te reciban con un plato de sopa caldosa. Que llame tu cuate sólo para preguntarte cómo te sientes.

Estas son buenas razones para festejar porque a pesar de sus problemas, como México no hay dos. Nuestro país promete y está lleno de esperanza. Y si alguien piensa que es falso, pregúntense: ¿a quién no se le enchina la piel cuando está rodeado de muchos mexicanos y entonamos el himno nacional?… también reflexionen ¿dónde llevamos el “¡Viva México!”?….

La abrumadora mayoría de los mexicanos nos levantamos para trabajar por un país más justo, productivo y amable. Sabemos que no hay nada como la marchanta de un mercado o un taco de frijoles refritos, que el verdadero milagro es el fervor del pueblo hacia la Virgen de Guadalupe y que el anciano más venerado es el ahuehuete del Tule; nos tranquiliza la bendición de nuestra madre y la oración que hacemos cada noche con nuestros hijos; motiva abrir la cortina de un negocio y ver a los niños con su uniforme rumbo al colegio. Sabemos que la mejor forma de decirle a una mujer cuánto la amas es con un trío y que la dama más dichosa es la que despierta con una serenata de mariachis. Los mexicanos siempre hemos estado juntos en los lanzamientos de Fernando Valenzuela, así como en los goles de Hugo Sánchez y el Chicharito Hernández, llevamos colgadas las medallas obtenidas en los juegos olímpicos y la voz de Pedro Infante es también la nuestra.

Para quienes comparten mi sentir, el país más bello del mundo es México y tenemos razón: Taxco merece una visita apasionada; el asombro se encuentra en las momias de Guanajuato; las ballenas grises de Baja California nos hacen sentir pequeños; el color rojo más intenso está en el brillo de la Sierra Tarahumara; el Mar de Cortés es realmente el acuario del mundo; las preguntas comienzan ante una cabeza Olmeca de Tabasco y Veracruz; una vista aérea de la Mixteca parece un cuadro de Francisco Toledo; de norte a sur florecen poetas; Coatlicue provoca simultáneamente horror y admiración de su belleza; las piezas de barro del Museo de Antropología parecen salidas de los hornos de los alfareros actuales; no hay playas más hermosas que las de las costas mexicanas; las ciudades virreinales fueron coloreadas por sus canteras; la voz de los ancestros se escucha desde Paquimé, pasando por Tzintzuntzan, Monte Albán hasta Calakmul; verdaderamente Cuernavaca es la ciudad de la eterna primavera; las tumbas mayas reflejan la grandeza de nuestro país; los mejores alcatraces son los de Diego Rivera; las ciudades mineras resaltan por su caótica urbanización ordenada; la mejor cobija es una ceiba de la selva lacandona y los atardeceres parecen pintados por Rufino Tamayo.

México, además de su hermosura, tiene un alma que palpita y que se refleja en nuestra solidaridad en cada colecta de la Cruz Roja; en los bebés mixes que llevan una flauta en la boca antes de caminar; en las grandes letras que hemos heredado; en el estado de Oaxaca que se hablan más lenguas que en el continente europeo; en la geografía que nos ha brindado una de las mayores biodiversidades del mundo; en los empresarios mexicanos que compiten internacionalmente y ofrecen millones de empleos; en que la Universidad Nacional Autónoma de México recibe diariamente a cerca de 300,000 alumnos y junto con el Instituto Politécnico Nacional y otras instituciones educativas fomentan la investigación científica en nuestro país; en que los institutos nacionales de salud son de los mejores del mundo; en saber que los Lasallistas, Maristas y Jesuitas llevan más de 100 años educando a niños y jóvenes mexicanos; en que el aroma más sugestivo es una cazuela de mole hirviendo.y así, podríamos pasar horas enumerando las emociones que nos regala cada rincón de la República Mexicana.

Hay demasiadas razones para festejar y la celebración consiste en saber que tenemos mucho por hacer, que vale la pena trabajar por México activa y permanentemente en la construcción del futuro. Se trata de ejercer un compromiso voluntario y personal, sin acarreados. Cada uno tiene una función importante y las voces internas saben bien cómo lograrlo. La multiplicación es mayor que la suma, de ahí la necesidad de unir voluntades. Recordemos que somos mayoría los mexicanos que compartimos estos deseos.

Las responsabilidades son innumerables. No sólo señales culpables, busca soluciones, actúa, ejerce tu voto y evita actos de corrupción. Cada uno podemos y debemos ayudar a lograr el cambio. ¿No crees que es necesario comunicar a tus hijos los valores y aprender de aquellos que tienen otra cultura, una lengua distinta y tradiciones diferentes?…, ¿no sería más productivo destacar las virtudes de México que pasarnos la vida quejando?… Si no conoces tu pasado y tu país no podrás llegar lejos. Es importante participar en las actividades culturales que fomenten la convivencia social, recreativa y deportiva. Acciones pequeñas también transforman nuestro entorno, hagamos algo más que separar basura; sembremos árboles y ahorremos agua y energía. La participación de la sociedad civil es vital para lograr nuestros deseos. No podemos olvidar que la base de nuestra economía sea la pequeña y mediana empresa, ya que son las mayores empleadoras. Apoya para que los avances tecnológicos permitan que ningún mexicano prescinda de la educación media superior y superior, así como programas que prevengan las adicciones. Exijamos policías y autoridades eficientes y honestas. Valoremos la labor del ejército y la marina de México.

Hay mucho por hacer, nuestro país requiere del talento de sus ciudadanos. El tiempo corre y es hora de ponernos a trabajar con metas a corto plazo.

¡Esta sí es una manera de celebrar a nuestro querido México!

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.