Pluma de Quetzal

octubre 12, 2009

Perdía LyFC 30% de energía

Filed under: Ciudad de México,México — Zorro Estepario @ 12:49 am

Nidia Marín
Ciudad de México.- La crisis que vivió Luz y Fuerza del Centro es palpable en las pérdidas de energía, que alcanzaron más del 30 por ciento, y los apagones. En el caso de los robos o “diablitos”, en 2007 se registraron por un total en kilowatts-hora: en el Distrito Federal 53,939.703; en el Estado de México, 63,665.791; en Morelos, 806,313 y en Puebla no hubo.

Y de acuerdo al ahora exdirector de LyFC, Jorge Gutiérrez Vera, en la zona centro del país (que abarca Puebla, Morelos, Hidalgo, Estado de México y las 16 Delegaciones del Distrito Federal), están identificadas 750 mil viviendas que consumen energía eléctrica y no la pagan, lo cual generó un daño patrimonial a la empresa por más de 20 mil millones de pesos anuales.

En cuanto a las cifras por “diablitos”, le fueron proporcionadas por la propia Luz y Fuerza al maestro en ciencias Jesús Mejía Sánchez Jemesa y a Servicios Industriales S.A. de C.V., para un trabajo de ICA Internacional Copper Association Procobre, al solicitarlas con fundamento en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental.

Mejía Sánchez Jemesa precisa que la respuesta de LyFC, además, agrega: “Referente a ‘pérdidas comerciales eléctricas en población de miseria’, los datos de las ‘pérdidas’ no se tienen clasificadas por comerciales, en su caso se podrían considerar como ‘pérdidas no técnicas’, mismas que no son segregadas por tipos o zonas de pobreza. No obstante, con la finalidad de privilegiar el principio de transparencia, las pérdidas no técnicas a diciembre de 2007 ascendieron a 8,678 GWh”, es decir gigawatts-hora.

Por su parte, César Hernández, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) y autor del Libro “La Reforma Cautiva, Inversión, Trabajo y Empresa en el Sector Eléctrico Mexicano”, señala que los porcentajes de pérdidas en energía eléctrica han sido: en el año 2000, de 22.6; en 2001, llegó a 24.0; en 2002 subió a 25.8; en 2003 alcanzó el 27.6; en 2004, se incrementó a 28.8; en 2005, registró 30.5; en 2006 fue de 32.5 y en 2007 de 32.7.

Considera que las elevadas pérdidas de energía seguramente son el problema concreto más crónico que afectó a Luz y Fuerza.

Pero también… “refleja como pocos la dificultad de la empresa y sus trabajadores para resolver cuestiones operativas básicas e, incluso, para evitar que empeoren. Desde hace varios años la administración de la empresa reconoció que el problema no podía ser solucionado sin la ayuda de los trabajadores, ya que estos tienen el contacto directo y cotidiano con los usuarios”.

Este señalamiento fue, evidentemente, antes de que se anunciara la extinción de Luz y Fuerza del Centro.

* Metio la cola el “diablo”
El investigador, al continuar con el tema de la “pérdida” de energía eléctrica, relata, en un texto efectuado recién los apagones de 2008, “un momento clave de esta historia”, cuando en diciembre de 2001 se firmó un convenio para reducir las pérdidas de energía entre la empresa y el sindicato.

“Se trató –recuerda- de un convenio que reflejaba la voluntad del sindicato de cooperar para ayudar a la empresa a resolver el problema, probablemente el único convenio importante de este tipo signado entre Luz y Fuerza y el SME durante la administración Fox. En ejecución de este convenio la empresa comenzó a invertir recursos en campañas publicitarias para pedirle a la población que desconecte sus “diablitos” y regularice sus servicios. También se iniciaron acciones para blindar la red de baja tensión, reemplazar medidores y verificar instalaciones. Sin embargo, en lugar de reducirse el nivel de pérdidas de energía, éstas aumentaron significativamente, pasando de 22% en 2000 a 33% en 2007”.

Además menciona el inicio de la administración Calderón, el cual, dice, trajo consigo nuevos esfuerzos para atender el problema de las pérdidas de energía.

Señala cómo en el Presupuesto de Egresos de 2006 la Cámara de Diputados obligó a Luz y Fuerza a presentar un programa para reducir en 20% su nivel de pérdidas no técnicas de energía; la empresa presentó su programa y consiguió la aprobación del mismo por las secretarías de Energía y Hacienda.

Asimismo, explica que en el Presupuesto de Egresos de 2008 los diputados comprometieron a Luz y Fuerza a lograr resultados con este proyecto, y la autorizaron a disponer de los montos recuperados para sus necesidades de inversión. Sin embargo, entre 2006 y 2007 las pérdidas de energía se elevaron ligeramente, y en los primeros meses del año (2008) Luz y Fuerza no parecía estar logrando avanzar sustantivamente.

Este especialista se refiere al argumento socorrido de que el problema de las pérdidas de energía es un problema social mexicano y que la empresa Luz y Fuerza no podía hacer gran cosa para resolverlo.

“Se trata –comenta-, de un problema explicable por la proliferación del comercio informal, la cultura del no pago y el crecimiento de la demanda. Ciertamente todo lo señalado contribuye al problema, sin embargo, lo anterior no explica porqué las pérdidas de energía de CFE (que opera en el mismo país) alcanzan la tercera parte del nivel de las de Luz y Fuerza. Asimismo, no se explica porqué empresas privatizadas que enfrentaban este problema (por ejemplo, en los casos de las empresas eléctricas de Andhra Pradesh y Rajasthan) han podido reducirlo significativamente con mucha mayor rapidez que Luz y Fuerza”.

A su juicio, de la misma forma que en el caso del proyecto de generación distribuida, el problema de las pérdidas de energía de Luz y Fuerza tenía que ver con la capacidad de la empresa para ejecutar proyectos y de solucionar sus problemas más inmediatos y graves. A fin de cuentas podía involucrarse el Congreso, la Secretaría de Energía y la Secretaría de Hacienda, pero si el organismo y sus trabajadores no eran capaces de resolver su problema como lo hacen otras empresas, nadie lo haría por ellos.

* El dinosaurio todavía estaba ahí
Luz y Fuerza, explica César Hernández, opera (operaba) oficialmente en “un estado de alerta permanente”, implementando una serie de controles “discretos” (y otros no tan discretos) para preservar la seguridad operativa del sistema eléctrico de la Ciudad de México.

Antes de que se determinara la extinción de la empresa, el experto afirmaba que varios de los apagones menores y las caídas en la potencia de la electricidad que recibimos en nuestros hogares y lugares de trabajo, “son la forma en que Luz y Fuerza trata de ‘administrar’ la crisis y evitar la llegada de problemas mayores. Sin embargo, la crisis sigue ahí”.

Finalmente decía: “La experiencia reciente en los proyectos de generación distribuida y reducción de pérdidas de energía de Luz y Fuerza muestra que aumentar el presupuesto y la supervisión política externa no basta para resolver los serios problemas de ese organismo. Éstos van más allá del dinero y tienen que ver con la capacidad interna del organismo para concebir y ejecutar proyectos que funcionen”.

Es muy probable que así sea porque, además, Jorge Chapa de la Torre, ahora exsubdirector de Producción, Luz y Fuerza del Centro, al participar con el tema “Retos y Proyectos de Luz y Fuerza del Centro, en el XIV Seminario de Ahorro de Energía, Cogeneración y Energía Renovable, PowerMex, efectuado en 2008, mencionó la antigüedad de las centrales, que data de hasta 100 años para el caso de hidroeléctricas, 50 años para el caso de la termoeléctrica y 30 años en las turbotas. Las más recientes, con casi dos años en operación, añadió, son 9 unidades de generación distribuida con 5 en proceso de puesta en marcha.

Mencionó que en la zona atendida por LyFC se cuenta con el apoyo de centrales de generación de la Comisión Federal de Electricidad, las cuales comprenden 2,250 megawatts en termoeléctricas, 729.5 megawatts en ciclo combinado, para un total de 2,979.5 megawatts. La demanda máxima alcanzada ha sido de 8,674 megawatts el 13 de diciembre de 2007.

Afirmó que, en estas condiciones, la generación local actualmente representa apenas el 32% de la demanda total suministrada, y el 68% restante se recibe de centrales lejanas, “provocando que el Sistema Eléctrico de Potencia (SEP) del ACC al rebasar los 8,000 MW de demanda, se encuentre operando en estado de alerta permanente”.

Para el funcionario Chapa, otras razones de este estado operativo son: falta de margen de reserva de generación; restricciones en las líneas de transmisión para transportar la energía generada desde fuentes lejanas; mayor probabilidad de ocurrencia de una segunda contingencia, por pérdida de líneas de transmisión, al estar expuestas a fallas por descargas atmosféricas, contaminación, sismos, sabotaje, entre otras; las cuales afectan la confiabilidad del sistema; crecimiento de la demanda de energía eléctrica en su área de influencia, que en los últimos 10 años ha experimentado un incremento promedio del 2.4% anual; disminución del margen de reserva de la capacidad de transformación de 400/230 kilovatios; y pérdida de capacidad firme en 27 subestaciones de los bancos de transformación para distribución.

* Todo lo que hace falta
En su participación en el seminario, Chapa de la Torre aludió a la propuesta de LyFC y a la realización de estudios de factibilidad y análisis técnico-económicos para la instalación y rehabilitación de las centrales generadoras.

Mencionó: culminar la segunda etapa de generación distribuida con 5 unidades para un total de 160 megawatts; “el reemplazo de la actual central termoeléctrica convencional “Ingeniero Jorge Luque” de 224 megawatts, por una nueva central de ciclo combinado a gas de 600 megawatts, con tecnología de punta que incrementaría su eficiencia a casi 51%, reduciendo además de manera más importante la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, teniendo disponible el terreno, infraestructura de gas, agua y red eléctrica asociada”.

Y también: rehabilitar las tres centrales turbogas para generación de carga pico con 11 unidades y 374 megawatts, instalando 12 nuevas unidades turbogas para generación de carga base y 600 megawatts, “utilizando el mismo terreno e infraestructura de gas y red eléctrica asociada, manteniendo el suministro de potencia activa y potencia reactiva al SEP, así como la capacidad de suministro en caso de emergencia al Sistema de Transporte Colectivo Metro, y de arranque negro para rearmado del SEP en caso de colapso total”.

Comentó que dichos proyectos, al desarrollarse dentro de la zona metropolitana de mayor demanda de energía en el país, tienen la función de reducir pérdidas de energía eléctrica al conectarse directamente en la zona de carga.

En esos momentos Luz y Fuerza del Centro, según lo comentó el funcionario, buscaba las autorizaciones correspondientes tanto de la CFE como de la Secretaría de Energía, y la posterior definición ante la Secretaría de Hacienda del esquema de financiamiento.

Pero llegó la crisis económica, seguida de la crisis gremial y la decisión del Gobierno federal de extinguir Luz y Fuerza del Centro.

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